El grano de café comienza su vida como el premio dentro de una baya roja brillante de café. Toma alrededor de cinco años para que un árbol de café produzca una cosecha de bayas y cada árbol sólo produce el equivalente a medio kilo de granos tostados por año. Para preparar los granos de café verdes con forma de guijarro para su tostado, los cultivadores los procesan utilizando ya sea el método natural o el método de lavado.
A través del método natural, se permite que los racimos de bayas de café se sequen en el árbol o en la tierra antes de que los granos se separen de la vaina. Por el método de lavado, los granos se separan inmediatamente de las bayas, se sumergen en un recipiente con agua y después se secan en patios grandes con equipo moderno.
Los granos de café verdes se calientan en un gran tambor rotatorio, para iniciar su transformación. Después de 5 a 7 minutos de intenso calor, la mayor parte de su humedad se evapora. Los granos cambian a un color amarillo y su aroma es un poco parecido a las palomitas de maíz. Después de alrededor de 8 minutos en el tostador, el “primer pop” ocurre. Los granos duplican su tamaño, tronando al expandirse. Ahora son de color café claro. Dominan notas de sabor de una dimensión muy ácida, ya que no se han desarrollado aún sabores de café más complejos.
Después de 10 a 11 minutos en el tostador, los granos alcanzan un color café uniforme y el aceite empieza a salir de la superficie del grano. En esta etapa de tostado (diferente para cada café, pero usualmente oscila entre 11 y 15 minutos) el sabor completo empieza a desarrollarse en los granos, brindando todos sus atributos en balance. El “segundo pop” nos indica que el café está casi listo. El momento en que el café se lleva a la charola de enfriamiento es un evento memorable. El olor a café fresco tostado llena el aire, junto con el sonido del aplauso creado por el “segundo pop” final.